He venido encendido a este desierto para gritar.







COPIEN, MALVERSEN, PIRATEEN


 

    Copien, malversen, pirateen, ocupen, den. Una obra no es verdaderamente revolucionaria si no se construye a la par de una acción revolucionaria. La lucha contra la propiedad privada, intelectual u otra, es nuestra fuerza contra la dominación presente. Se trata de promover la abolición de los derechos de autor y también  la gratuidad, el don. El don es aquella acción desinteresada y atemporal que destruye el valor del cambio, la moneda y el acto del intercambio en sí mismo. Es esa posibilidad que debemos generalizar para entrar en una humanidad superior, que se interese en el bienestar común. Se trata de salir de las relaciones mercantiles y de inventar una nueva relación entre los hombres y el mundo, que pueda constituir la base de una nueva sociedad. La dimensión revolucionaria de este proceso reside en el hecho de afirmar que las creaciones de los seres humanos pertenecen a la humanidad. En este campo también, se debe expropiar a los que nos han expropiado. No pretendo nada más de lo que puede ser la forma más sencilla del programa revolucionario de estos tiempos: todo para todos.