He venido encendido a este desierto para gritar.





intro

    Existen tiempos sin salida donde la libertad parece haberse ido, incluso en los sueños de los hombres, donde la codicia, el narcisismo y el cinismo lo dominan todo, donde la ilusión se convierte en la verdad y donde el artista trabaja más para su propia gloria que para su obra. Así es el desierto de la realidad bajo el imperio del totalitarismo mercantil.

    No obstante, a pesar de sus dispendiosos esfuerzos, la expansión del totalitarismo mercantil a la totalidad del espacio y de las actividades humanas engendra, con la inexorabilidad de una ley de la naturaleza, su propia negación.

   Por lo tanto, incluso cuando la libertad parece enteramente perdida y totalmente ausente de este mundo, siempre hay hombres que la sienten en su cuerpo y en su espíritu y no ven sino a través de ella. Ellos jamás se satisfacen con el discurso servil aún cuando está disfrazado con palabras de libertad.

   Pero esos amantes de la libertad aún no son hombres libres. La libertad auténtica se logra solamente en un tiempo y espacio liberados del imperio de la servidumbre. Ahora bien, en un mundo unificado totalmente por el pensamiento mercantil, tenemos que apropiarnos de este tiempo y espacio; ese es el objetivo verdadero de una creación auténticamente revolucionaria. La creación no puede centrarse más en representar la belleza o cualquier otra cosa. Su valor reside en la acción misma y en las consecuencias que esta genera.

   Frente a la dominación presente y sus grandes victorias, debemos generar una nueva crítica revolucionaria. Es necesario descolonizar la vida de la influencia totalitaria mercantil a través de la creación, la invención, la experimentación y el descubrimiento de nuevos modos de acción. Se trata de inventar una estética de la existencia que asocie teoría crítica y práctica subversiva.

   Los objetivos son inseparables del camino que nos conduce a lograrlos, el fin se encuentra en los medios. La revolución no es una meta que debemos lograr pero si una manera de vivir que por su autenticidad y su intensidad pone en tela de juicio el orden social y nos libera de la tiranía mercantil. Unos hombres libres que hacen conscientemente su propia historia y se interesan por el bienestar común, he aquí la esencia del proyecto revolucionario. No existen profetas, caminos preestablecidos, tampoco obras que contengan la clave de nuestra liberación. Existe solamente la consciencia que avanza o aquella que retrocede. Cada quien tiene que escoger su propio bando.  

   Esta página presenta mis obras y mis acciones, que realizo con un solo objetivo: la liberación total del sistema y de la vida en los que estamos encerrados

   Todas estas obras están totalmente libres de derechos. Pueden reproducirse libremente, parcialmente o en su totalidad. Sería incoherente proponer una crítica de la omnipresencia de las mercancías con otras mercancías. La lucha contra la propiedad privada, intelectual u otra, es nuestra fuerza de ataque contra la dominación presente. No pretendo nada más de lo que puede ser la forma más sencilla del programa revolucionario de estos tiempos: todo para todos.

   En cambio, yo no escojo el anonimato; yo firmo mis obras por dos razones: primero porque asumo totalmente las consecuencias de mis palabras y mis actos, además porque creo que el contexto de la realización de una obra, es decir su origen geográfico y social es importante para una mejor comprensión de ésta y de sus propios límites.

   La resistencia es una prueba, rebelarse es un arte. Construir una estética de la existencia y una vida filosófica es inseparable del proyecto revolucionario. En el camino al que nos comprometemos no hay retorno. No perder el horizonte, avanzar siempre…